martes, 25 de febrero de 2020

PARTE II. 1 . LA CIENCIA DE LA CONSERVACIÓN

Especies paraguas: una para proteger a todas por Txema Campillo (Naukas)
Ya vimos como uno de los criterios que se tiene en cuenta a la hora de proteger un espacio es usar una especie que sea “famosa” pero ¿como podríamos determinar la extensión que debe ocupar ese espacio? ¿Que pasa si tenemos una especie en peligro desperdigada pero no es viable crear parches de protección? Para ello tenemos las “especies paraguas”: especies que requieren una gran extensión de territorio para satisfacer sus necesidades. Protegiendo a esas especies podremos proteger a todas las que estén dentro de su territorio o de su cadena alimentaria. ¿Que especies nos vienen bien para ejercer esta función? Aunque no hay ningún grupo de especies ideales para ser paraguas, es cierto que los mamíferos sirven muy bien para desempeñar esta tarea por el gran área que necesitan para alimentarse y si son depredadores mucho mejor, porque necesitaremos proteger hasta el último eslabón de la cadena alimentaria, pero se han encontrado zonas donde la especie paraguas eran mariposas, escarabajos… No existe una regla clara y requiere de un estudio previo de la zona a proteger, se dan casos de candidatos claros como los jaguares en las selvas americanas que son desplazados por otros mamíferos herbívoros en este papel. Este sistema también sería aplicable a los ecosistemas marinos. Habitualmente se usa a la ballena jorobada que además cumple con el doble papel de ser especie emblemática y paraguas debido a la extensión que cubren en sus migraciones para proteger múltiples zonas (fondos, playas) y colateralmente muchos otros preces que se alimentan de plancton, o peces que se alimentan de estos peces que a su vez… Como veis, toda una cadena protegiendo una especie que ni siquiera forma parte de la misma.


¿Sabías por qué el oso es considerado una especie “paraguas”?



Especies paraguas y especies bandera ¿Es lo mismo?



 

COLÉMBOLOS

domingo, 23 de febrero de 2020

lunes, 17 de febrero de 2020

miércoles, 5 de febrero de 2020

martes, 7 de enero de 2020

TEMA DE DEBATE

HACIA UN NUEVO MODELO ENERGÉTICO





El debate energético


La Vanguardia,06/08/2017


El cierre de la central nuclear de Garoña devuelve al primer plano de la actualidad el debate sobre la necesidad de definir la política energética más adecuada para este país. Los compromisos medioambientales adquiridos por España en el marco del acuerdo de París, para reducir la emisión de los llamados gases de efecto invernadero, obligan a ello. Paradójicamente, la energía nuclear, que es la que menos contamina la ­atmósfera juntamente con las renovables, es la que suscita el mayor rechazo popular y político. Tanto es así que la más importante controversia sociopolítica, que no científica, se centra en si se prolonga o no la vida de las otras cinco ­centrales nucleares veinte años más de los cuarenta años definidos en un principio.
La única formación que defiende abiertamente la prolongación de la vida útil de las nucleares es el PP, que no tiene mayoría en el Parlamento, frente al conjunto de la oposición, liderada por el PSOE, que exige su cierre a medida que se cumpla la vida útil inicial de cada una de ellas, en un proceso que acabaría el año 2028. La decisión, en la que sólo Ciudadanos puede ejercer de árbitro, debería tomarse alejada de posiciones demagógicas y populistas, sobre la base de la importancia que tiene la energía nuclear. Hay que tener en cuenta que proporciona más del 20% de la electricidad, que es fundamental para dotar de estabilidad al sistema energético frente a las fluctuaciones de las renovables, que contribuye a la contención de la tarifa eléctrica y que no genera contaminación atmosférica. La renuncia a casi una cuarta parte de la producción eléctrica de este país comportaría, por lo demás, un enorme coste económico. El PSOE propone que dicha merma de energía fuera compensada con una mayor aportación de las plantas de gas de ciclo combinado, ahora infrautilizadas, pero mucho más contaminantes, y con una mayor participación de las energías renovables, lo que exigiría un elevado proceso de inversión en la masiva construcción de centrales solares y eólicas, que a su vez también generan rechazo popular.

En el horizonte del año 2050, todas las centrales energéticas deberían ser renovables. El problema está en los tiempos y las formas en que se desarrolla este proceso de transformación tan crucial, en el que deben abandonarse también las fuentes de energía tradicional, como el carbón, el gas natural o el petróleo. Sería un gran error cerrar las instalaciones que están operativas antes de disponer de una tecnología renovable madura que las pueda sustituir.
La ley de Cambio Climático y Transición Energética es el campo de juego clave para definir el futuro energético del país. Debería hacerse un gran esfuerzo para aprobarla por consenso político para dotar de estabilidad a un sector tan estratégico para España como es el energético.

LOS DIEZ PILARES DE LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN ESPAÑA - La Vanguardia